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Descubra Sant Feliu de Guíxols, ciudad de playa en la Costa Brava

La esencia del Mediterráneo es lo que Sant Feliu de Guíxols continúa evocando. Esta ciudad en el centro de la Costa Brava con fuertes raíces marineras se ha convertido en un destino turístico importante gracias a su atractivo entorno y el alto nivel de vida de la población.

Sant Feliu de Guíxols, Costa Brava

La esencia del Mediterráneo del Bajo Ampurdán -pinos bordeando el mar , corteza de corcho, pescado a la brasa,— es lo que Sant Feliu de Guíxols continúa evocando. Esta ciudad en el centro de la Costa Brava con fuertes raíces marineras se ha convertido en un destino turístico importante gracias a su atractivo entorno y el alto nivel de vida de la población, con una amplia oferta de servicios y numerosas actividades lúdicas y culturales. Con su puerto pescador y su largo paseo marítimo rodeado de callejuelas llenas de comercios, Sant Feliu de Guíxols es la expresión de un agradable quehacer cotidiano y cercano que podemos disfrutar todo el año.
Un ambicioso proyecto, sin embargo, promete catapultar esta población a una posición puntera sin precedentes que repercutirá en todos los ámbitos de la ciudad. Está previsto que en un futuro próximo el Centre d’Art de Pintura Catalana Carmen Thyssen-Bornemisza se albergue en la antigua fábrica de corcho Serra Vicens. Esta se incluye dentro del anillo cultural alrededor del imponente conjunto del monasterio benedictino, el legado más emblemático de la villa, con elementos tan importantes como la Porta Ferrada románica del siglo X, hoy en día todo un símbolo ganxó. La iglesia de la Madre de Dios de los Ángeles y las torres Corn y Fum forman parte de este conjunto monacal, y actualmente acogen el Museo de Historia de la Ciudad. Indudablemente, el Museo Thyssen y su colección se convertirán en una razón de peso para visitar Sant Feliu de Guíxols, lo cual dará nuevo impulso internacional –y no sólo de tipo museístico - a la ciudad. Como referente, está Bilbao: antes y después del Guggenheim. ¿Hace falta dilatarse más sobre lo que supone un Museo emblemático para la articulación de una ciudad, y para la proyección de su economía?

Crecimiento urbanístico, pasado y presente
Sant Feliu, en sus orígenes un pueblo pescador, ha vivido diversos períodos de esplendor. Su pasado mercantil, centrado primer en la construcción de barcos y redes de pesca, y posteriormente en la industria del corcho hasta la crisis de los años 30 del siglo XX, ha dejado un patrimonio histórico muy rico que sorprende por su monumentalidad. Dado que se quedó al margen del turismo de masas impulsado por el desarrollo franquista de la costa al cual se sumaron las poblaciones vecinas de Platja d’Aro y Tossa de Mar, Sant Feliu fue perdiendo protagonismo en la zona. Pero ello le permitió mantener su carácter tradicional, y conservar su cohesión urbanística y encanto arquitectónico. Las casas modernistas de la playa de Sant Pol y las cases señoriales del Passeig del Mar, presidido por el Casino dels Nois, dan testimonio de ello. A la larga, Sant Feliu también ha acabado volcándose en el turismo como actividad económica principal, pero sin tener que ceder a una presión de crecimiento urbanístico desaforado. Gracias a ello, se disfruta de una ciudad marinera con buenas instalaciones y equipamientos modernos, urbanizaciones ordenadas, y un centro histórico consolidado.

Lugares de interés artístico y cultural
Además del conjunto del monasterio benedictino, con un peso decisivo en el futuro de la ciudad, hay otros espacios que recogen diversos negocios, hechos e intereses vinculados a la evolución de la ciudad y que han dejado su sello en ella. Algunos de estos sitios de interés son la Casa Museu Irla, los museos del Juguete, el de Placas de Cava y Champán, el de Salvamento, y el proyectado Museo de las Vías Verdes, que unirá Olot a Sant Feliu de Guíxols por medio del antiguo trazado del tren de vía estrecha y que hará las delicias de los ciclistas con ganas de realizar un recorrido de mucha historia. De obligada inclusión es la escapada a la ermita de Santo Elmo, con uno de los miradores más celebrados de todo el litoral, desde el cual un inspirado Ferran Agulló bautizó la Costa Brava con este nombre.

Sant Feliu de Guíxols, Costa Brava El señuelo marino
Esta costa y las aguas que la bañan son la principal fuente de riqueza de la población. Antes vivía de lo que daba el mar adentro; hoy vive de las playas de este mismo mar. Rodeado de cerros de pinares y encinares y de afloramientos graníticos que conforman las Gavarras y el macizo de Ardeña, el litoral de Sant Feliu ofrece un paisaje de contrastes donde abruptos acantilados se desgranan en pequeñas calas de aguas cristalinas y bahías de arena dorada. Las playas del municipio son una retahíla de nombres que parecen una poesía a medio hilvanar: playa de Port Salvi, de Can Dell, de Canyerets, de Sant Feliu y de Sant Pol; calas Sa Caleta, Ametller, Urgell, Vigatà, Jonca, Maset y Peix. Cada una tiene su encanto particular, y en conjunto concentran un gran número de actividades para la práctica de todo tipo de deportes acuáticos. Y entre éstas, se incluye la de tener desde una barca sencilla a un yate de lujo meciéndose en el puerto de Sant Feliu. De hecho, las instalaciones del puerto deportivo se renovaron el año 2006, y ahora cuenta con 43o amarraderos para naves de hasta sesenta metros de eslora, además de ofrecer servicios náuticos tales como, tales como dársena con grúa, talleres mecánicos, almacén, aprovisionamiento de combustible, agua y electricidad, servicio de recogida de basuras, aparcamiento, botiquín, oficina d’información, etc.

Deportes, aventura y ocio
Sant Feliu tiene el atractivo de contar con una diversidad de paisajes y de equipamients in situ y en sus inmediaciones que permiten disfrutar de todo tipo de deportes: desde 8 campos de golf en la Costa Brava (entre ellos, el PGA de Catalunya, entre los 10 mejores de Europa), hasta las inmersiones en la Punta Garbí, la oferta es muy amplia. Hay cursos de vela y pistas de tenis en Sant Feliu mismo, centros de hípica en Llagostera y Palamós, y peñas, rutas (las ya citadas vías verdes, yendo a parar al mar de Sant Feliu) y carreras de ciclismo (como la Gran Fons BTT St.Feliu de Guíxols que se celebra en noviembre). Para los que todavía buscan una dosis extra de adrenalina, hay un montón de propuestas de centros del Bajo Empurdán recogidas en la web de Costa Brava Pirineu de Girona.
El Ayuntamiento por su parte impulsa una serie de talleres y actividades a lo largo del año programades en función de edades e intereses que engloban desde chiquillos a personas mayores de la ciudad. También propone unos eventos de categoría que atraen tanto a residentes como a visitantes. Entre ellos, el de mayor relevancia es el Festival Internacional de la Porta Ferrada (encara no existeix)"Festival Internacional de la Porta Ferrada (el más antiguo de Cataluña, data de 1958) que se celebra los meses de julio y agosto y que engloba teatro, música y danza. En invierno tiene un digno succesor: Guíxols Escena, junto con el Concurso de Teatro.

Para los que disfrutan de las tradiciones, hay una asamblea de sardanes en mayo, la subida anual a la piedra basculante de Pedralta (la más grande de tota la península ibérica), y a lo largo de todo el año se organizan rutas por los caminos de ronda que resiguen la costa. En agosto se celebra la Fiesta del Pueblo, una feria de anticuarios, y desde junio hasta septiembre hay cantadas de habaneras en la playa, en el Paseo, y en el mercado. En febrero, todos los del pueblo se lanzan a disfrazarse para uno de los Carnavales más populares de toda la costa- ¡el suyo! Y para estar al día con los vecinos mientras se compra para llenar la despensa, hay el mercado diario y el de los domingos, un hervidero de gente, colores y olores que dinamiza las calles. A pesar de su tranquilidad cotidiana, en este ambiente Sant Feliu presenta su lado más gregario y activo.

Sant Feliu, de invierno a verano
De destino estival para los barceloneses de clase alta de principios del siglo XX, Sant Feliu ha pasado a convertirse en un codiciado destino residencial internacional para todo el año gracias a su calidad de vida, a su costa, y a su excelente ubicación a sólo 30 min. del aeropuerto de Girona, y cerca de Barcelona y de Francia. Desde Girona, con el AVE que ya le conecta con París, y con 20 compañías de vuelo, 53 destinaciones europeas, y constantes ofertas, Sant Feliu es una pequeña ciudad conectada con el mundo.